
Después de pasarme la vida oyendo a Sabina hablar de él, por fin el pasado viernes 11 de febrero, se me presentó la oportunidad de verle en directo y allí.
Sin una idea muy clara de lo que me iba a encontrar, me vi sentado en las butacas del auditorio salmantino de Fonseca dispuesto a sorprenderme. Y la verdad mereció la pena sin lugar a duda.
Se trata de un auténtico artista que a sus 67 años mantiene una gracia excepcional en el escenario. Transmite sabiduria en sus palabras y poesía en sus letras, pero una poesía de lo más particular. Rimas ingeniosas, juegos de palabras, burla y humor, historias épicas y un sarcasmo sutil donde los haya, hacen de este veterano del escenario un auténtico Artista, con mayúsculas.
Y si a todo este conjunto de ingenio, lo pones una banda como la que llevaba, la cosa resulta explosiva. Fernando Anguita al contrabajo, Javier López Guereña guitarra española y el imparable saxo de Andreas Prittwitz (además del clarinete y demás vientos) hicieron las delicias del público entregado a este espectáculo.
Desde aquí mi felicitación a este artista y a sus músicos, y mi recomendación a quien le apetezca pasar un buen rato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario